Si algo he podido agradecer a lo largo del estudio de mi carrera, es poder conocer un poco más de cerca la manera en como se maneja mi país, y conocer una cantidad determinada (porque decir "sin fin" sería una hipocresía de mi parte) de personas con las que he tenido, no la oportunidad, sino el PRIVILEGIO de poder conversar de manera tranquila y apolítica; es decir, conversaciones que tienen como base una norma, un artículo, una interpretación y una reflexión empírica, que uno quisiera transmitirla a una sociedad.
Tomar las riendas (o gobernar, como usted le quiera llamar) de un Estado, no es nada fácil, y menos para una figura tan pública, importante, vigilada y estudiada, como es el Presidente o Jefe de Estado. Para nadie es un secreto la situación preocupante que vive el Estado venezolano... no tanto por la manera de hacer política, de como se está llevando a cabo el gobierno del difunto (Que en paz descanse) Presidente Hugo Chávez y del actual Presidente Nicolás Maduro, sino de como está sobrellevando la sociedad la situación política, y las consecuencias que eso está llevando.
La vida política privada de cualquier persona: buena, mala, mentirosa, sincera o mixta es y será un eterno misterio, la única verdad la saben ellos, siempre (o casi siempre) negarán la verdad, como medida de protección a su integridad física, a su vida o a la de sus seres queridos. Los medios de comunicación manipulan la información, los encargados de poner al tanto al venezolano de lo bueno y lo malo que ocurre en el país tienen una guerra declarada desde hace muchísimo tiempo. Seamos serios y concretos: Un canal te muestra todo lo bueno y el otro todo lo malo. El caso de las famosas televisoras Globovisión y VTV; el primero se dedica a transmitir, dar información negativa, provocando perjuicios al gobierno, mostrando simplemente avances en materia de cultura, arte, música, etc (ocultando o excluyendo cualquier iniciativa, intervención o cooperación por parte del gobierno), el segundo canal te muestra como el país está en perfectas condiciones, casas, computadoras, escuelas, educación, felicidad, amor, patria, revolución; sin embargo, la situación de Venezuela es tan clara que hasta los mismos televidentes del canal tienden a cansarse de ver un paraíso, cuando se sabe que hay cosas malas también. Importante destacar: la mayoría de los problemas o inconvenientes que se pueden dar en el país tienen origen en los Estados caracterizados por tener un gobierno opositor.
Pero va, no es mi fin analizar la información transmitida por uno y otro canal.
Vamos al grano...
En el ámbito social, la política sostenida a lo largo y ancho de todos estos años (póngale usted año de inicio. Para mi, desde que hay política es así) ha venido surgiendo un preocupante y altísimo índice de intolerancia odio, prohibiendo relativamente que la persona se sienta con libertad de expresarle a los 4 vientos su apoyo a un político o su ideología política sin ser mal visto o agredido (verbal o físicamente). Las personas que integran y que apoyan las diferentes ideologías en Venezuela tienen muy buenas bases para decir por qué apoya o crítica equis cosa, pero todos cometen un mismo y gravísimo error:
creer que con un cambio de gobierno se soluciona todo.
A lo largo (a pesar de que es corto) de mi estudio en la carrera de Derecho, he podido conocer los distintos principios por los cuales se rige una organización, un pueblo. Pongamoslo así: el cuerpo de Venezuela, sin nadie, sería simple y llanamente un pedazo de tierra, monte y culebra. Ese pedazo de tierra, con alguna cantidad de persona, sería ya un territorio donde habita una sociedad. Si hablamos de una masa de gente más amplia, nos referimos a que en un territorio determinado habita una población. Cuando esa población, de características, creencias, lenguaje y cultura similar, se dispone a organizarse, hablamos de un territorio con una sociedad organizada; cuando estos, en su proceso de formación y organización deciden adquirir una identidad propia y tomar medidas para el desarrollo de su territorio, a través del gobierno comandado por una persona con "material" para ello, ya podríamos estar hablando de un Estado.
Pero... ¿Y si este gobierno no funciona?
Para eso, la sociedad organizada, el pueblo organizado forma parte de la creación de un conjunto de reglas por las cuales regirse, a fin de mantener la organización y un margen de respeto, pero sobretodo: COLABORACIÓN Y TRABAJO EN EQUIPO.
Entonces... «tan tan tan tan...» ¿Qué es lo que pasa en Venezuela?
Venezuela es un Estado con identidad propia, riquezas propias, autónoma, independiente, con cultura, creencias y tradiciones, con gente amable, gente mala, gente que no sirve pa' nada, inhumana, y gente que con mucho gusto los mandamos a un pueblo llamado «el coño e' su ma...» o le mandamos al barrio «La mier...». Venezuela a lo largo de su historia ha tenido muchos gobiernos, pero para tomar esa decisión (la de regirse por un gobierno, claro) se tuvo que haber impuesto, como dije anteriormente, una serie de principios.
Pero hay un principio muy particular que hoy quiero tratar: el principio de corresponsabilidad.
El principio de corresponsabilidad trata acerca de esa colaboración (mucha atención a esa palabra, de ahora en adelante es fundamental) entre el Estado y los ciudadanos (el pueblo, la sociedad, como usted quiera llamarle) para garantizar el buen y sano desarrollo del País.
Si nos vamos a revisar nuestra Constitución, conseguiremos en el artículo 326 lo siguiente: "La seguridad de la Nación se fundamenta en el principio de corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil, para dar cumplimiento a los principios de independencia, democracia, igualdad, paz, libertad, justicia, solidaridad, promoción y conservación ambiental y afirmación de los derechos humanos, así como en la satisfacción progresiva de las necesidades individuales y colectivas de los venezolanos y venezolanas, sobre las bases de un desarrollo sustentable y productivo de plena covertura para la comunidad nacional. El principio de la corresponsabilidad se ejerce en los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar"
La situación actual de Venezuela es preocupante... ¿Pero por qué? O mejor dicho: ¿Por quienes?
¿Por el gobierno? Sí y no, quienes conforman el gobierno se encargan de nuestro desarrollo en muchas áreas, pero no pueden hacer milagros.
¿Por la gente? Un real, rotundo, magnífico, increíble, gigante, enorme e infinito SÍ. ¡POR LA GENTE!
¿Por qué por la gente? Y no se me ofenda querido lector, cada quien leerá esto con el gusto o disgusto que produzca su conciencia, porque bien puede estar pasando una cosa: O le estoy describiendo a usted sin querer queriendo y por eso le disgusta esta lectura, o la goza y la vacila porque usted no es así (y en ese caso le felicito); no me pondré a hablar de lo que suceda en toda Venezuela, porque no tengo poderes de teletransportación como para tener la certeza de lo que escribo, me limito a escribir lo que he visto en mi Estado, en mi ciudad: Estado Falcón - Ciudad de Punto Fijo.
Pero antes: ¿Por qué entonces el problema como tal es la gente? Bien, porque el principio de corresponsabilidad ha sido, es y será por toda la eternidad, una cuestión social y de la conciencia del ciudadano. ¿Pero qué pasa? Todo en este país se ha ido politizando... hasta el aire en que respiramos, la forma en que vivimos, pensamos, hablamos, comemos, cagamos, bañamos, bailamos, gozamos, maltripeamos (si me permiten la expresión) y vestimos. Avanzaremos un poco más y hasta nuestra forma de caminar será politizada por los obsesionados a los que la política venezolana ha afectado tanto que parece una enfermedad preocupante y contagiosa, cuyos síntomas son odio, intolerancia, ceguera, falta de criterio, inexistencia de bases para emitir una opinión, y repite como un loro lo que le diga la televisión, los canales y programas políticos. Este principio ha sido politizado, ¿En qué sentido? En el sentido de que como yo no apoyo este gobierno, no colaboraré en lo que ellos hagan.
Un ejemplo en mi ciudad. El Estado Falcón cuenta con un ente para el aseo urbano (aunque no les mentiré, hay quienes no hacen bien su trabajo) llamada IMASEO. En el centro de Punto Fijo estaba una señora, trabajadora de dicho ente, barriendo y limpiando una calle. Ahí, de cierta forma, existe un principio de corresponsabilidad: El gobierno falconiano, a través de sus facultades crea un ente para la limpieza de las calles, generando además una fuente de trabajo, la cual aprovecha esta ciudadana y coopera manteniendo relativamente limpia algunas calles de la ciudad (porque no las puede limpiar todas). Pero ahí viene lo que (si me lo permiten) se denominaría: anti-corresponsabilidad. Una vez la señora ha limpiado, a los 5 minutos volverá una persona, a pie o en carro a tirar una basura: una bolsa, un vaso de Frappé, una tarjeta telefónica, un papelito de galleta que tenía 3 días en el bolsillo, etc. Si el gobierno está ayudando a mantener las calles limpias: ¿Por qué el ciudadano no puede colaborar no tirando basura en la calle? Y lo que da más rabia: más adelante se puede conseguir con una esquina donde hay un montón de basura y esa persona dirá "Que gente más cochina." o se quejará de que el gobierno no hace nada por limpiar la calle.
O vamos a por otro ejemplo, aunque personalmente me parece duro e indignante: 25 de Agosto de 2012, día recordado por la Tragedia de la Explosión de Amuay. Mientras en la penumbra, teniendo a sus espaldas un infierno ardiente, lleno de dolor y de muerte, personas se dedicaban a saquear negocios ubicados cerca de la tragedia: robando pan, jamón, queso y licor. Horas más tarde, el gobierno venezolano, a través de los distintos órganos de seguridad ciudadana toma riendas en el asunto, y sin embargo, había gente que no se disponía a cooperar, acercándose demasiado al lugar de la tragedia por el simple morbo de grabar y tomar fotos.
¿Se trabaja bien así?
Si hay algo que tenemos todos los venezolanos en común, además de la nacionalidad es aquel sueño de tener una Venezuela mejor, más limpia, cuyos ciudadanos sean amables, cordiales, limpios, cuidadosos, cooperadores, solidarios. ¿Pero qué podemos esperar de la sociedad cuando nos ponemos a insultar, descalificar y excluir a una persona de ideología política diferente? ¿Qué hacemos con la ineficiencia eléctrica si en parte no cooperamos ahorrando energía? ¿Qué hacemos con la suciedad de las calles si no cooperamos con no botar basura en la calle? ¿Qué hacemos con aquel tráfico espeluznante si no cooperamos ignorando las señales de tránsito y los semáforos? ¿Qué hacemos con los alimentos si cuando hay nos queremos llevar todo sin dejarle a los demás? ¿Qué hacemos para mejorar un país si solo nos juntamos y trabajamos con personas que piensan igual que nosotros? ¿Qué hacemos para emitir una opinión con verdadera fuerza si nos negamos a ver lo que sea del gobierno o de la oposición porque no nos gusta y porque siempre dicen mentiras (según cada uno)? ¿Qué hacemos para que los niños de hoy sean el verdadero futuro y salvación del mañana si los criamos bajo una figura autoritaria que ejerce violencia y abuso sobre ellos cuando se portan mal, si no los llevamos a conocer la naturaleza y lo embelesamos en una computadora, celular, nintendo, etc? ¿Qué hacemos con la inflación si el consumismo nos mata y gastamos más de lo que ganamos? Y esto por mencionar algunos pocos problemas que hay en el país.
El país no avanzará si no se pone en práctica el principio de corresponsabilidad, la cooperación y solidaridad con TODOS sin ver qué gustos políticos tiene. ¡QUE NO LES POLITICEN HASTA LA EXISTENCIA! Seamos humanitarios, ayudemos a nuestro hermano venezolano o extranjero, todo el que vive aquí vive bien si actuamos como es.
Mientras sigamos así, seremos un país con ganas de avanzar pero que siempre se le olvida algo y se tiene que devolver.
«Cuando pienses en criticar los defectos de los demás, corrige primero los tuyos, que nadie es perfecto en esta tierra» Simón Bolivar.
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