domingo, 3 de febrero de 2013

Amor a distancia (Parte II)


Pasado poco menos de un mes, los novios se decían "te amdoro", como una forma de contener, de una u otra manera, una palabra que expresaba un sentimiento enorme. La palabra inventada apenas y contenía una minúscula parte de lo que ambos de verdad sentían. El intento y esfuerzo por contener la palabra, que de alguna forma estaba "prohibida", no dudaría mucho...


Ella quería decirle a Ray que lo amaba. Ganas no faltaban, sentimientos suficientes para estar segura de que la palabra no iba en vano ni por una pequeñísima parte, tampoco. De verdad, estaba segura de que lo amaba; sin embargo, se negaba de manera rotunda a decírselo... ¿Decir "te amo" por mensajería de instantánea? ¿El primer "te amo" de la relación a través de un teléfono? Eso para ella era inaudito. Ella quería verlo a los ojos en el momento que se lo dijera, sentir todo lo que se debía sentir en un momento que de una u otra forma era importante para ella, para él, para ambos... para la relación.



Por otra parte, Ray también estaba seguro de amar a Daniela, y él también moría por decírselo, pero tomaba muy en cuenta la decisión de ella, y la respetaba. Ambos sentían y sabían que de verdad había transcurrido un lapso de tiempo muy corto para semejantes palabras, pero... al mismo tiempo, cayeron en cuenta de que el tiempo no crea sentimientos, y mucho menos decide cuándo deben expresarse.



Fue así, como una noche cualquiera, a finales del mes de Enero, una semana antes de cumplir el primer mes de novios, salió a flote el tan ansioso y esperado:

— Te amo.

Sorprendentemente, fue Daniela quien dio el paso adelante para decirlo. Ella, que tanto se había negado a que se expresara antes de tiempo, antes de volver a verse... no pudo aguantar más y lo tuvo que decir. Pasó tan solo 1 minuto, 1 minuto que pareció ser 1 hora, para que Ray respondiera que él también la amaba. Durante todo ese minuto, Ray experimentó una de esas sonrisas que sientes que no te caben en el rostro, una sonrisas de esas enormes, una emoción gigantesca, experimentó como su corazón corría en círculos gritando de felicidad, pensando en que es una de las mejores cosas que ha podido leer en su vida.



Por una parte, Daniela se habría sentido arrepentida de no haber cumplido con su palabra, con una promesa que se hizo a sí misma. Pero al mismo tiempo se sentía feliz... se podría decir que ambos, a pesar de estar separados por la distancia, de una y otra ciudad, de uno y otro estado... experimentaron juntos ese suspiro, ese alivio con aroma "por fin", el mismo que sintieron la primera vez que se abrazaron, pero con más intensidad... la distancia no fue excusa para un sentimiento.

Minutos después de haber incumplido con una promesa, ambos acordaron no decir más "Te... (ustedes saben qué)" hasta verse de nuevo, pero sinceramente: ¿A quién engañaban? La guerra entre una promesa y la necesidad de expresar un sentimiento, fue una de las guerras más patéticas que ha podido existir en la historia del universo, en cuestión de días, lo volvían a decir cada vez que podían.

¿Pero qué más se podía hacer? Se amaban, eso era un hecho que ni ellos ni nadie podía cambiar...

El día 4, Ray y Daniela cumplen su primer mes, tanto de novios, como de la primera vez en que se encontraron, se abrazaron e intercambiaron sonrisas. Enero fue un mes relativamente tranquilo; pero esa tranquilidad quizás disminuiría a partir de este nuevo mes...



Problemas.... problemas hay en todas las relaciones, sean nuevas, sean viejas, noviazgo, matrimonio... en fin, los problemas existirán en todo el mundo durante mucho tiempo, graves, normales o... pendejadas, como realmente ocurría con esta pareja.



Acontece que, Ray no es una persona a la cual, no pudiendo verse de manera constante, al menos le gustaba mantener una comunicación extensa con Daniela, que si bien es cierto, gustaba de lo mismo, tenía ciertos rasgos que llegaban a irritar a veces (o muchas veces) a Ray, tales como: responder tarde, dejarlo esperando por su respuesta durante horas, dormirse sin siquiera despedirse. A pesar de que ella, prácticamente intentaba evitarlo a toda costa, no lo lograba. Esto generaba situaciones y discusiones que realmente eran innecesarias y absurdas. Ray no lograba explicar sus razones más allá de un »no me gusta« para él, y solo para él, simple y llanamente, responder de manera (no de inmediata) sino rápida, era una buena señal... ¿señal de qué? Vaya usted a saber... él no era un tipo que tuviera control sobre su irritabilidad, de todo y de nada podía molestarse. Desde el no responder rápido, pasando por un cambio de tema (cuando se estaba hablando de uno determinado), pasando por comentarios "absurdos" o totalmente fuera de lugar mientras estaba en la narración de cómo fue su día o cómo fue alguna actividad que realizó en la universidad, o así sea, narrando el malestar que le generaba cualquier estúpida cosa en su casa.



Daniela, por otra parte, se caracteriza por ser una persona bastante paciente, de mucha paz y tranquilidad... y sí, hasta eso podía llegar a irritar a Ray, el ser tan tranquila, tomarse todo tan a la ligera. De fácil alteración, de carácter confuso y posiblemente unos 4 tornillos flojos, Ray, a fin de cuentas, siempre terminaba pidiendo disculpas, y explicando que no sabía por qué se molestaba por esas cosas... »Porque quieres« era la respuesta que siempre le daba su novia, con aquella paz y tranquilidad...


— Es absurdo que me quiera molestar porque sí — Le refutaba a la novia de rasgos hippies.

— Por muy absurdo que sea, es así — decía ella.


Y hasta comentarios como esos, le molestaban a él. Realmente era un caso. Al final de cada discusión, él reflexionaba, buscando los motivos verdaderos por los cuales se molestaba tanto. Sin éxito, solo, mirando al techo blanco de su habitación, entre la oscuridad y el frío que brindaba el más ingenioso invento de Willis Carrier, el aire acondicionado, el cual maquillaba el calor de la ciudad, tanto de día como de noche, terminaba por reflexionar... »Si ella fuera otra, ya me habría mandado al carajo«



Finalmente, llegaron unos días esperado por muchos: carnavales. Simple excusa para jugar con bombas llenas de agua (a pesar de que algunos preferían introducir las sustancias líquidas más asquerosas que se pudieran imaginar). Desde días anteriores a estos días festivos, la pareja había tenido la expectativa de verse para esas fechas.


Oswaldo, uno de los mejores amigos de Daniela, vivió anteriormente en la misma ciudad que Ray. Teniendo él planes de viajes para la Ciudad del Viento, decide proponerle a Daniela que viaje con él y así aproveche de ver a su novio. Sin embargo, la minoría de edad de Daniela y más que todo, su condición de señorita hace que sus padres sean sobreprotectores, de manera que no sería nada fácil obtener el permiso para viajar. La sobreprotección muchas veces hace el llamado a la desconfianza que pueden tener los padres respecto a las acciones y/o decisiones que puedan tomar sus hijos por sí solos. Por lo general, tratándose de una señorita, lo común es que el padre sea el más sobreprotector, el que más desconfíe de una u otra forma... este no era el caso de Daniela con su padre. La confianza entre ellos es tal, que si bien es cierto que a Daniela se le dificultó un poco tomar la decisión de comentarle sobre su relación a distancia, no dio demasiadas vueltas para plantearle el caso.



— Papi, Oswaldo me invitó a viajar para Punto Fijo con su familia para carnavales. ¿Puedo ir? — Dijo con un tono de voz que expresaba ternura.


— ¿Qué? No creo... es que yo ni conozco a esa gente — Respondió el señor.


— Ellos podrían hablar contigo — dice ella a la primera respuesta negativa del padre.


— No puedo asegurar nada... veremos. ¿Y tú mamá qué ha dicho a esto?


— Aún no lo sabe — responde Daniela.

Y con un titubeo y muestras de cierto nerviosismo, le comenta lo siguiente a su padre:


— Es que, me gustaría ir porque quiero ir a ver a mi no.... vio.


— ¿Ah? 


— Sí, vive en Punto Fijo. — Dijo Daniela con cierta pena.


— Vergación, no. ¿No te podías buscar uno aquí? — Responde el señor con el acento marabino característico de su ciudad y sorpresa.


— No me gusta nadie de aquí — responde Daniela con una mezcla de firmeza y muecas de sonrisas.


— Bueno, no sé... después te responderé.


Pasaron los días a la espera de una respuesta positiva por parte del señor Bárcenas, sin embargo, la respuesta fue negativa. Para su respuesta, el señor se basó en formalismos absolutamente respetables e irrefutables. Por lo que el plan de viajar con Oswaldo en carnaval se desvaneció, y la responsabilidad de Ray era ir y presentarse.




14 de febrero de 2012, fecha bastante particular... día de los enamorados. Un día en que todas las parejas aprovechaban para recordarse el amor que uno tenía por el otro, esto, se demostraba a través de regalos que podían ir desde una prenda de vestir, collar, reloj... hasta una noche en el motel (así dicen muchos). Sin embargo, esta fecha no levantaba mucho el ánimo de esta pareja tan peculiar. Pero hay personas que realmente toman muy en cuenta tener su »Valentín« para el día del amor y la amistad... Un amigo cercano a Daniela, le pide que sea su Valentín:



— No puedo ser tu Valentín, tengo novio — contestó ella a la propuesta


— Pero vive lejos. ¿Por qué pasar este día con alguien que no puede estar a tu lado? — Pretendió decir con autoridad.


— Aun así, es mi pareja, es mi Valentín... lo siento, pero no puedo ser el tuyo —



Fue de esa forma como, por primera vez, la relación de Daniela y Ray afectaba, de una u otra manera, una buena amistad. Daniela le cuenta a Ray la situación, él al principio no le da mucha importancia... puesto que nunca le había pedido a alguien ser su Valentín, y mucho menos se lo habían pedido, por lo que no comprendía bien el significado de todo eso. En un inicio, le causó hasta risa, pero al saber de la insistencia, y comprender a través de los detalles, que la intención de la propuesta era que Daniela dejara de lado a su pareja, al menos por ese día (o al menos hasta ahí entendió e interpretó Ray la intención) y proponerse a la posibilidad de una relación nueva. Sin embargo, le relajó y alegró la posición y decisión tomada por su novia.



Febrero fue un mes de muchas especulaciones por parte de los amigos de Daniela, quienes se basaban en comentarios o refranes tales como "Amor de lejos, amor de pendejos" para decir cuánto duraría la relación, basándose además en que los tórtolos apenas y se habían visto el día 4 y 5 de enero, y no sabían cuándo podrían volver a verse. Muchos dieron menos de medio año, pero la pareja hacía caso omiso a los comentarios y simplemente se proponían a que las críticas y esos comentarios que calificaban como de idiotez en su máxima expresión sirvieran de impulso para la relación fundada hace no mucho. Aparte de esos comentarios, los amigos en realidad disfrutaban la relación de Daniela, puesto que la convertía en un blanco fácil de diálogos cómicos, con la intención y el objetivo de que sintiera pena (en el buen sentido de la palabra), de que se sonrojara por lo que ellos decían de ella y su nuevo novio que vivía en una ciudad donde era muy conocida por no haber nada más que monte y burros... Daniela, efectivamente, fue el blanco fácil de todo tipo de comentarios y bromas de sus amigos hasta que una nueva compañera o compañero de clases encontrara una pareja y la supliera en lo que al recibimiento de todos esos comentarios y todas esas bromas se refería.


Y mientras los demás estaban pendientes de si "pegaban" o no, cuanto tiempo duraría a fin de cuentas la relación, Daniela y Ray se dedicaban a quererse y mejorar cada día más.


          Una vez finalizado el mes de Febrero, Marzo comienza bien para la pareja... reponiéndose de la decepción de no haberse visto y de muchas discusiones; sólo les queda seguir adelante y esperar la nueva oportunidad para poder verse. Ambos tenían como base de apoyo sus estudios, ya que como casi todo menor de edad sabe, una de las formas más fáciles de convencer a tus padres para que te permitan algo es a través de las buenas calificaciones. Las discusiones por nimiedades persistían, pero de manera disminuida... sin embargo, no era mucho la diferencia. A pesar de todos los obstáculos que se presentaron, los tórtolos a pesar de todo arranque sentimental de extrañarse y sentirse tristes por no tenerse lo suficientemente cerca, procuraron fortaleza.


Y vaya que les va a servir de mucho...

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